Campeón Premier League 2024/25: Liverpool de Slot al detalle

Cómo el Liverpool de Arne Slot ganó la Premier League 2024/25: estadísticas, partidos clave, Salah récord y fichajes del verano.

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El Liverpool de Arne Slot se proclamó campeón de la Premier League 2024/25 con una autoridad que pocos anticiparon en agosto. Ochenta y cuatro puntos, ochenta y seis goles a favor y solo cuatro derrotas en treinta y ocho jornadas: cifras que retratan un equipo construido sobre el equilibrio entre verticalidad ofensiva y una solidez defensiva que apenas concedió cuarenta y un goles, según los datos recopilados por FBref. El título quedó sellado matemáticamente a falta de cuatro jornadas, algo que no ocurría en Anfield desde la era Klopp en 2020.

Lo que hace singular esta conquista no es solo el margen —cómodo, sí, pero no aplastante—, sino el contexto. Slot llegó a Inglaterra procedente del Feyenoord sin experiencia previa en la liga más vista del planeta, una competición que se emite en 189 países y genera interacciones semanales de aproximadamente 1.870 millones de personas según datos de Nielsen recopilados por WinSportsOnline. Reemplazar a Jürgen Klopp en un vestuario que lo idolatraba parecía más un encargo envenenado que una oportunidad. Y, sin embargo, el técnico neerlandés convirtió la presión en combustible.

Este artículo recorre la temporada 2024/25 del campeón de la Premier League desde la revolución táctica de Slot hasta los partidos que inclinaron la balanza, pasando por la campaña histórica de Mohamed Salah y el panorama que dejó la carrera por el título. Porque ganar la liga inglesa nunca es un accidente: es la suma de treinta y ocho capítulos escritos entre agosto y mayo.

El método Slot: del Feyenoord a Anfield

Cuando el Liverpool anunció a Arne Slot como sucesor de Klopp en junio de 2024, la reacción mayoritaria en Inglaterra fue un encogimiento de hombros. En los Países Bajos, en cambio, nadie se sorprendió. Slot había convertido al Feyenoord en campeón de la Eredivisie 2022/23 —el primer título liguero del club en dieciocho años— y había llevado su juego posicional a un nivel que Rotterdam no veía desde la época de Giovanni van Bronckhorst como jugador. Lo que nadie sabía era si ese fútbol podría sobrevivir al ritmo y la intensidad física de la Premier League.

La respuesta llegó pronto. Slot no desmanteló el sistema de Klopp: lo reconfiguró. Mantuvo la presión alta como principio no negociable, pero cambió la transición. Donde Klopp buscaba el contragolpe vertical en tres pases, Slot introdujo fases de posesión más largas en campo rival, con los interiores del mediocampo —Mac Allister y Szoboszlai— posicionándose entre líneas en lugar de llegar desde segunda línea. El resultado fue un equipo que controlaba partidos en lugar de ganarlos a base de intensidad pura.

El dato más revelador de esa transformación no está en los goles ni en los puntos, sino en la audiencia. Según datos de Liverpool FC y Nielsen, el equipo de Slot fue el más visto de la Premier League en 2024/25, con una audiencia televisiva acumulada de 133,8 millones de espectadores en sus primeros nueve partidos. Ese fútbol atraía porque combinaba lo mejor de dos mundos: la urgencia emocional que Klopp dejó impresa en Anfield y la claridad táctica que Slot trajo de Róterdam.

Hubo un momento clave en la adaptación. En octubre, tras un empate frustrante contra el Newcastle en St. James‘ Park, Slot modificó la estructura defensiva para que Virgil van Dijk tuviera más libertad para salir con el balón jugado desde la línea de cuatro. Ese ajuste, casi imperceptible para el espectador casual, liberó a Trent Alexander-Arnold de la responsabilidad de ser el único constructor desde atrás y permitió que el lateral derecho se volcara en lo que mejor hace: generar peligro. A partir de noviembre, el Liverpool enlazó once victorias consecutivas en liga que sentaron las bases del título.

Slot se convirtió así en el quinto entrenador en la historia de la Premier League que gana el campeonato en su temporada debut, según Opta Analyst, y en el primer técnico neerlandés en levantar el trofeo. No está mal para alguien cuyo principal logro previo, según sus críticos, era ganar una liga de dieciocho equipos.

Salah 2024/25: la mejor campaña individual de la era Premier

Hay temporadas que definen a un jugador y temporadas que lo trascienden. La de Mohamed Salah en 2024/25 pertenece a la segunda categoría. Veintinueve goles y dieciocho asistencias en la Premier League, según datos de la web oficial de la competición: el mejor registro combinado de goles y pases decisivos de todo el campeonato y, posiblemente, de toda la era Premier si se mide el impacto directo en tantos del equipo.

Lo extraordinario de la cifra no es solo su volumen, sino su consistencia. Salah marcó en veinticuatro de las treinta y ocho jornadas ligueras. No hubo rachas secas prolongadas ni explosiones puntuales que inflaran la estadística: fue un goteo constante de contribuciones decisivas que sostuvo al Liverpool en los momentos donde el sistema de Slot aún se estaba asentando. En septiembre, cuando el equipo todavía buscaba automatismos, Salah anotó en cinco de los seis primeros partidos. En febrero, cuando una lesión de Díaz dejó al ataque mermado, el egipcio respondió con cuatro goles y tres asistencias en tres semanas.

El propio Salah lo resumió tras la conquista del título: „This is 100 per cent better than last time, especially with the fans. We have a different group now so to show we can do it again is something special“ — Mohamed Salah, delantero del Liverpool FC. Una declaración que reflejaba no solo la satisfacción personal, sino la conciencia de que este título tenía un sabor distinto al de 2020, ganado en estadios vacíos por la pandemia.

Desde un punto de vista táctico, Slot utilizó a Salah de manera diferente a Klopp. Si con el técnico alemán el egipcio operaba como extremo derecho que cortaba hacia el interior para disparar con su zurda —un movimiento que media Premier League conocía de memoria pero que nadie lograba frenar—, con Slot el rol evolucionó. Salah se convirtió en un delantero interior con libertad para aparecer en el medio, asociarse con Szoboszlai y recibir de espaldas antes de girarse. El resultado: más asistencias que nunca, más participación en la creación y, aun así, la misma letal capacidad goleadora.

A sus treinta y dos años cumplidos en junio, Salah demostró que la edad es un dato demográfico, no una sentencia futbolística. Su contrato, renovado en enero de 2025 tras meses de incertidumbre, resultó la mejor inversión de la temporada para la directiva de Anfield, muy por encima de cualquier fichaje.

Cinco partidos que decidieron el título

Un título de liga no se gana en un partido, pero sí hay jornadas que, vistas en retrospectiva, funcionan como bisagras. La temporada 2024/25 del Liverpool tuvo al menos cinco de esas noches —o tardes— en las que el campeonato pudo haber tomado una dirección completamente distinta.

La primera fue el derbi de Merseyside en la jornada 7, con el Everton visitando Anfield en un ambiente cargado de tensión. El Liverpool perdía 0-1 al descanso tras un gol tempranero de Calvert-Lewin, y las críticas al sistema de Slot, que llevaban semanas en estado latente, amenazaban con desbordarse. Salah igualó en el 58′ con un disparo cruzado desde fuera del área, y Díaz completó la remontada en el 82′. Más que tres puntos, fue una declaración de carácter colectivo.

La segunda bisagra llegó en noviembre, en el Etihad Stadium. Liverpool visitó al Manchester City en la jornada 12, un duelo que durante los últimos seis años había funcionado como la final anticipada de la Premier. El equipo de Slot ganó 1-3 con un despliegue táctico que desarmó la presión alta de Guardiola utilizando a Van Dijk como tercer mediocampista en la salida de balón. City apenas generó ocasiones claras, y el resultado aceleró una crisis en Manchester que duraría semanas.

El tercer partido decisivo fue menos espectacular pero igual de importante: la victoria 1-0 contra el Aston Villa en Villa Park, en enero, con un gol de Alexander-Arnold en el minuto 89 tras un córner. Los tres puntos mantuvieron al Liverpool en lo más alto en un tramo del calendario donde visitó cuatro estadios complicados en tres semanas.

El cuarto punto de inflexión fue la derrota. Sí, una derrota. En la jornada 25, el Arsenal ganó 2-0 en el Emirates con un planteamiento defensivo impecable que neutralizó a Salah durante noventa minutos. La prensa inglesa habló de crisis, Slot habló de aprendizaje. En las trece jornadas siguientes, el Liverpool no volvió a perder.

Y el quinto fue el partido que selló el título: un 5-1 contra el Tottenham en Anfield en la jornada 34. Salah anotó dos goles, Szoboszlai uno y Núñez cerró la goleada. Cuando el árbitro pitó el final, la ventaja sobre el segundo clasificado hacía imposible el alcance matemático. Anfield cantó durante cuarenta minutos después del silbato, y Slot, empapado de champán, asomó desde el túnel de vestuarios para aplaudir a una grada que, ocho meses antes, no estaba segura de querer conocerlo. Días después, el técnico neerlandés resumió el momento con una frase que se hizo viral: „Every club around the world should watch this and say, ‚this is the perfect way of celebrating it'“ — Arne Slot, entrenador del Liverpool FC.

Radiografía estadística del campeón

Las narrativas ganan premios, pero los campeonatos los ganan los números. Y los del Liverpool de Slot, leídos con frialdad analítica, revelan un equipo que dominó la Premier League 2024/25 en prácticamente todas las métricas que importan.

Empecemos por la producción ofensiva. Liverpool acumuló ochenta goles en sus primeros treinta y cuatro partidos de liga —catorce más que el Manchester City, segundo equipo más goleador—, un dato que Opta Analyst sitúa entre los mejores arranques ofensivos de la historia de la competición. Al final de la temporada, la cifra total alcanzó los ochenta y seis tantos, distribuidos entre dieciséis goleadores diferentes: un reparto que habla de un sistema colectivo más que de la dependencia de una individualidad.

En defensa, los cuarenta y un goles encajados representaron la segunda mejor marca de la liga, solo por detrás del Arsenal (treinta y nueve). Van Dijk completó las treinta y ocho jornadas como titular —el único jugador de campo del Liverpool que lo hizo—, y su sociedad con Konaté generó la mejor ratio de duelos aéreos ganados de la competición. La portería de Alisson acumuló quince partidos sin encajar gol, cifra que habría sido aún mayor de no ser por una lesión en el hombro que lo mantuvo fuera tres semanas en diciembre.

El dato que mejor sintetiza la superioridad del campeón de la Premier League 2024/25 es el de puntos esperados (xP). Según los modelos de FBref basados en datos de StatsBomb, el Liverpool terminó la temporada con un rendimiento real de ochenta y cuatro puntos frente a unos setenta y nueve puntos esperados: un diferencial positivo de cinco puntos que refleja tanto la calidad en momentos decisivos como la fortaleza mental del grupo. El Arsenal, por comparación, tuvo un diferencial de +2 y el City de -3, lo que sugiere que el equipo de Guardiola sufrió más de lo habitual en partidos ajustados.

En posesión, el Liverpool promedió el 58,3% de la pelota en casa y el 51,7% fuera, números que confirman la intención de Slot de controlar partidos sin renunciar a la transición rápida. Fueron el equipo que más pases completó en el tercio final del campo y, al mismo tiempo, el tercero en contragolpes efectivos. Esa dualidad —paciencia y velocidad conviviendo en el mismo plan de juego— fue la firma táctica de la temporada.

Otro aspecto que pasó relativamente desapercibido fue la eficacia a balón parado. Liverpool anotó diecisiete goles de jugada a balón parado —córners, faltas directas e indirectas y penaltis—, la segunda cifra más alta de la liga tras el Arsenal. Alexander-Arnold fue responsable directo de siete de esos goles con sus centros al área, y Van Dijk cabeceó cuatro de ellos. En una competición donde los márgenes son mínimos, esos tantos a balón parado representaron la diferencia entre un campeón cómodo y una carrera que podría haberse decidido en la última jornada.

La progresión del equipo a lo largo de la temporada también merece atención. En los primeros diez partidos, el Liverpool sumó veinticuatro puntos —un promedio de 2,4 por jornada que, sin ser malo, estaba lejos de ser inalcanzable para sus rivales—. En los veintiocho partidos restantes, ese promedio subió a 2,14 goles a favor por partido y 2,17 puntos por jornada, un nivel de regularidad que solo las mejores versiones del City de Guardiola habían alcanzado en temporadas anteriores. La segunda vuelta del campeonato, de hecho, fue donde Slot consolidó su legado: dieciséis victorias, dos empates y una sola derrota entre enero y mayo.

La carrera por el título: Arsenal, City y el pelotón

Los números del Liverpool impresionan leídos en aislamiento, pero cobran otro significado cuando se contrastan con lo que hicieron —o dejaron de hacer— sus rivales. La Premier League 2024/25 no fue un paseo triunfal desde la primera jornada. Durante las primeras quince semanas, la clasificación cambió de líder en cinco ocasiones, y hubo un momento —jornada 10— en el que solo tres puntos separaban a los cinco primeros. Que el Liverpool acabara ganando con relativa holgura no significa que la carrera por el título careciera de tensión: significa que los rivales flaquearon antes.

El Arsenal de Mikel Arteta fue, una vez más, el adversario más persistente. Tras dos subcampeonatos consecutivos en 2023 y 2024, los Gunners llegaron a la temporada con la convicción de que la tercera sería la definitiva. Su arranque fue impecable —diez victorias en las primeras catorce jornadas— y su defensa, organizada alrededor de Saliba y Gabriel, parecía diseñada para resistir cualquier asedio. Pero el Arsenal tenía un problema que nunca resolvió: la dependencia excesiva de Saka en ataque. Cuando el extremo sufrió una lesión muscular en febrero que lo dejó fuera seis semanas, el equipo pasó de competir codo a codo con el Liverpool a encadenar tres empates consecutivos que liquidaron sus opciones reales.

El Manchester City, mientras tanto, vivió una temporada de transición forzada. Guardiola, en su noveno año en el banquillo del Etihad, gestionó la última temporada de Kevin De Bruyne —cuyo contrato expiró en junio de 2025, marchándose al Napoli como agente libre— y las consecuencias deportivas del caso de los 115 cargos por supuestas infracciones financieras, cuya resolución seguía pendiente mientras el balón rodaba. El equipo terminó tercero con setenta y un puntos, a trece del campeón, su peor registro desde antes de la llegada de Guardiola. Hubo destellos de brillantez —Haaland marcó veintidós goles—, pero sin la creatividad de De Bruyne el sistema perdió fluidez en los últimos treinta metros. La segunda vuelta de City fue particularmente irregular, con derrotas contra equipos de la zona media que en temporadas anteriores habrían sido trámites resueltos antes del descanso.

En el otro extremo de la tabla, la temporada también dejó historias que afectaron indirectamente la carrera por el título. El calendario congestionado obligó a todos los aspirantes a rotar más de lo deseado, y los partidos contra equipos en zona de descenso —desesperados, agresivos, dispuestos a todo— resultaron más peligrosos que nunca. El Liverpool perdió puntos contra dos de los tres equipos que acabaron descendiendo, un recordatorio de que en la Premier League no existen partidos fáciles, solo partidos que todavía no se han complicado.

Por debajo del podio, el Aston Villa de Unai Emery confirmó su condición de quinto grande con una clasificación para la Champions League por segundo año consecutivo, y el Newcastle de Eddie Howe peleó por Europa hasta la última jornada. El pelotón, en definitiva, fue competitivo; lo que ocurrió es que el campeón de la Premier League 2024/25 elevó el listón hasta un punto donde solo el Arsenal pudo asomarse, y ni siquiera durante toda la temporada.

Verano 2025: el Liverpool que viene

El Liverpool no se limitó a celebrar el título. Lo que ocurrió en el mercado de fichajes del verano de 2025 fue una declaración de intenciones que redefinió las expectativas para la temporada siguiente y, de paso, para el resto de la liga.

El club gastó 442 millones de libras en un solo periodo de fichajes, una cifra récord para la Premier League según Squawka. Las incorporaciones más llamativas fueron Florian Wirtz, procedente del Bayer Leverkusen por 116 millones de libras, y Alexander Isak, fichado del Newcastle por 125 millones —el traspaso más caro en la historia del fútbol británico—. Dos operaciones que enviaron un mensaje inequívoco: el Liverpool no quería defender el título, quería ampliar la brecha.

Wirtz, con veintiún años en el momento de su llegada, aportaba exactamente lo que Slot necesitaba para evolucionar el sistema: un mediapunta capaz de asociarse en espacios reducidos, disparar desde fuera del área y participar en la presión alta sin perder frescura. Isak, por su parte, resolvía la eterna cuestión del delantero centro. Darwin Núñez había contribuido al título con once goles y una entrega incuestionable, pero su irregularidad en la definición limitaba el potencial del equipo en partidos cerrados. El sueco, con su combinación de velocidad, técnica y frialdad ante el portero, representaba un salto cualitativo que pocos fichajes pueden garantizar.

La inversión del Liverpool encajaba, además, en una tendencia general de la liga. El verano de 2025 fue el más caro de la historia de la Premier League, y la ambición de los campeones obligó a los rivales a responder. El Arsenal fichó un mediocampista y un extremo izquierdo por cifras combinadas superiores a los cien millones; el City, pese a la incertidumbre institucional, incorporó dos defensas de primer nivel. La carrera armamentística que define al fútbol inglés moderno no mostró signos de desaceleración, y el Liverpool, lejos de conformarse con lo conseguido, se posicionó como favorito para repetir título en 2025/26.