Arsenal campeón de la Premier League: Invincibles y Wenger

Los tres títulos del Arsenal en la Premier League, la temporada invicta 2003/04 y 20 años sin liga.

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Arsenal ha ganado la Premier League en tres ocasiones: 1998, 2002 y 2004. A primera vista, la cifra parece modesta para un club que se considera parte de la élite histórica del fútbol inglés, pero el peso de esos tres títulos es desproporcionado respecto a su número. La tercera corona, en particular, incluye algo que ningún otro equipo ha logrado en la era moderna: completar una temporada entera sin perder un solo partido. Los Invincibles de 2003/04 no fueron solo campeones; fueron la excepción que desafía la lógica estadística del fútbol de liga.

Detrás de las tres coronas hay un solo nombre: Arsène Wenger. El técnico francés dirigió al Arsenal durante 22 años y transformó no solo al club, sino la forma en que se entendía el fútbol en Inglaterra. Su influencia en la nutrición, la preparación física y el estilo de juego trascendió los límites de Highbury y del Emirates. Que Arsenal sea campeón de la Premier League en tres ocasiones es, en esencia, que Wenger lo fue.

2003/04: la temporada invicta que nunca se repetirá

Treinta y ocho partidos, veintiséis victorias, doce empates, cero derrotas. Los números de la temporada 2003/04 del Arsenal siguen siendo difíciles de creer más de dos décadas después. En una liga de 20 equipos donde cada jornada ofrece la posibilidad de un tropiezo, pasar un campeonato entero sin perder requiere una combinación de talento individual, cohesión táctica y, sí, algo de fortuna que rara vez se da al mismo tiempo.

El equipo tenía una estructura reconocible: Lehmann en portería; un cuarteto defensivo formado por Lauren, Campbell, Touré y Cole; un centro del campo donde Vieira aportaba músculo y Pires creatividad; y un ataque liderado por Henry y Bergkamp, dos futbolistas que operaban en registros complementarios. Henry era velocidad, desborde, definición letal; Bergkamp era pausa, visión, el pase que nadie más veía. Juntos marcaron 39 goles en liga esa temporada.

La racha invicta no terminó con el campeonato. Se extendió hasta 49 partidos sin derrota en la Premier League, un récord que se rompió en octubre de 2004 contra el United en Old Trafford, en un encuentro que pasó a la historia tanto por su resultado como por la trifulca posterior en el túnel de vestuarios. Para poner en perspectiva la magnitud de esa cifra: el Liverpool de Slot, que ganó la Premier League 2024/25 con 80 goles en sus primeros 34 partidos, marcó siete más que los Invincibles en el mismo tramo, pero acumuló cuatro derrotas en el camino. Ser imbatible durante una campaña entera exige algo distinto a ser el equipo más goleador.

La Premier League premiaba —y sigue premiando— la consistencia sobre la brillantez. Los 90 puntos de aquel Arsenal no fueron la cifra más alta de la historia en ese momento, pero la forma de conseguirlos sí fue única. Wenger lo llamó «the perfect season». No era hipérbole.

Los tres títulos de Wenger: 1998, 2002, 2004

El primer título de Wenger, en 1997/98, fue también una declaración de intenciones. Llegó a un club que, bajo George Graham, había ganado ligas a base de orden defensivo y pragmatismo. Wenger lo dio vuelta todo: cambió la dieta de los jugadores, eliminó la cultura de pub que imperaba en el vestuario, introdujo sesiones de vídeo y fichó a jugadores franceses y holandeses que el fútbol inglés todavía no valoraba. Overmars, Petit, Vieira y Anelka formaron el núcleo de un equipo que ganó la liga y la FA Cup en la misma temporada, el primer double de Arsenal desde 1971. La victoria 4-0 contra el Everton que selló el título fue un reflejo del estilo que Wenger quería implantar: velocidad en transición, movilidad sin balón y una ambición ofensiva que contrastaba con el Arsenal espartano de los años anteriores.

El segundo título, en 2001/02, se definió en Old Trafford. Arsenal ganó 1-0 al United en su propio campo en la penúltima jornada y selló la liga con un mes de antelación. Fue un campeonato de autoridad: 87 puntos, 79 goles a favor y una solidez defensiva que equilibraba el vértigo ofensivo de Henry en su mejor versión. El francés marcó 24 goles en liga y fue, sin discusión, el mejor delantero de la competición.

El tercero fue la temporada invicta de 2004, que ya se ha descrito en detalle. Lo significativo de la secuencia es que los tres títulos de Wenger llegaron en un plazo de siete temporadas (1998–2004), un periodo en que Arsenal fue el único rival real de Ferguson en la Premier League. No hubo un cuarto título. A partir de 2005, la mudanza de Highbury al Emirates Stadium drenó los recursos del club, y la política de autofinanciación impuesta por la directiva impidió competir en el mercado de fichajes con Chelsea y, más tarde, con el City. Wenger se quedó hasta 2018, acumulando clasificaciones para la Champions League como si fueran consolación, pero el título de liga se convirtió en un fantasma que el Arsenal de su última década ya no podía atrapar.

20 años sin liga: la sequía más larga de un grande

Desde 2004, Arsenal no ha ganado la Premier League. Son más de veinte años sin título de liga, la sequía más prolongada entre los clubes que se consideran parte del Big Six inglés. La ironía es considerable: el equipo que completó una temporada invicta pasó a ser el que no podía terminar una campaña entre los dos primeros. Durante la segunda mitad de la era Wenger, entre 2006 y 2018, el Arsenal se clasificó para la Champions League en todas las temporadas salvo la última, un logro de consistencia que, sin embargo, nunca se tradujo en un desafío real al título liguero.

Las razones son múltiples, pero la principal es financiera. El Emirates Stadium, inaugurado en 2006, costó más de 390 millones de libras y condicionó la capacidad de gasto durante una década. Wenger perdió a sus mejores jugadores —Henry, Fábregas, Van Persie, Nasri— sin poder reemplazarlos con fichajes de nivel equivalente. La media de asistencia en la Premier League, de 40.421 espectadores por partido, sitúa al Emirates (capacidad: 60.260) entre los estadios mejor aprovechados de la liga, pero los ingresos de taquilla por sí solos no bastaban para competir con proyectos respaldados por estados soberanos.

Emery, el sucesor inmediato de Wenger, duró apenas 18 meses. Fue la llegada de Mikel Arteta como entrenador en diciembre de 2019 la que marcó un punto de inflexión. Con una inversión creciente de los propietarios (Kroenke Sports & Entertainment) y una plantilla reconstruida en torno a Saka, Ødegaard y Saliba, el Arsenal volvió a la pelea por el título. El equipo terminó segundo en 2022/23 y de nuevo segundo en 2023/24, ambas veces detrás del Manchester City, con márgenes que sugieren competitividad real pero también la dificultad de dar el último paso.

El título sigue pendiente. La trayectoria ascendente indica que la sequía, tarde o temprano, se acabará, pero cada temporada que pasa sin liga refuerza la idea de que ganarla exige algo más que estar cerca. Lo que nadie puede saber es si el próximo Arsenal campeón de la Premier League será capaz de acercarse, siquiera remotamente, a lo que aquellos Invincibles lograron.